La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas No, más allá de todo eso había una conjetura aún más abrumadora. Toda la posibilidad de que el experimento que nos habíamos comprometido a llevar a cabo estuviera basado en la realidad de la existencia de las antiguas fuerzas que, al parecer, estaban entrando en contacto con la nueva civilización. Que había, y sigue habiendo, semejantes fuerzas cósmicas, no podíamos dudarlo, como tampoco podíamos dudar que detrás de ellas existía, y sigue existiendo, una inteligencia superior. ¿Habían estado aquellas fuerzas elementales y primigenias controladas en algún momento por algo más que la Causa Final que el cristianismo considera la esencia misma de su ser?