La Joya de las siete estrellas
La Joya de las siete estrellas »Podría aventurarse, incluso, la hipótesis de que la elección del escarabajo como símbolo de la vida se hizo con una base empírica. ¿Y si los coprófagos tuvieran la capacidad o el instinto de apoderarse de las minúsculas partículas de este radio capaz de dar calor y luz, y tal vez vida, y mezclarlas con sus óvulos en aquellas bolas de materia que tan asiduamente amasan y de las cuales procede su primitivo nombre de pilulariae? En los miles de millones de toneladas de la inmensidad del desierto tiene que haber sin duda cierta proporción de cada una de las tierras, rocas y metales de su región, y, tal como suele ocurrir, la naturaleza hace que sus seres vivientes florezcan en aquellas regiones que carecen de vida.
»Los viajeros nos cuentan que el vidrio que se deja en los desiertos tropicales cambia de color y se oscurece bajo lo radiante luz del sol tal como ocurre bajo la influencia del radio. ¿Acaso eso no implica una cierta similitud entre estas dos fuerzas todavía no identificadas?
Aquellas discusiones científicas o seudocientíficas me serenaban. Apartaban mi mente de las cavilaciones acerca de los misterios de lo oculto y la desviaban hacia las maravillas de la naturaleza.