Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad Fjallkonan n.º 5 /9 de febrero de 1901
Barón Siculi
La mañana después de que el barco fantasma encallase[361], un viejo capitán apareció muerto en un banco del cementerio. A juzgar por la expresión de su cara, había muerto de miedo. Solía conversar con las dos jóvenes damas, y su muerte fue un duro golpe para Lucia. Se volvió más aprensiva que antes, y comenzó otra vez a caminar sonámbula.
Una tarde, Wilma paseaba junto a Lucia por la línea de costa hacia el cementerio, como hacían a menudo. Allí se encontraron con el tío de Lucia, llamado Morton, a quien acompañaba un extranjero de mediana edad con un aspecto muy peculiar.
Morton lo presentó como el barón Siculi. Era un hombre alto y fornido, con el cabello negro que empezaba a cubrirse de gris, un bigote negro y penetrantes ojos también negros. Empezó enseguida una conversación con Lucia y pareció disfrutar hablando con ella[362].
A la noche siguiente, Wilma se despertó justo para ver cómo Lucia se levantaba de su cama y se acercaba a la ventana. Echó a un lado la cortina y se colocó ante la ventana vestida solo con su ropa interior[363], la melena removida por el viento[364] y dijo:
—Ya voy, ya voy, pero la puerta está cerrada con llave.
