Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad Fjallkonan n.º 10 /15 de marzo de 1901
El profesor y Barrington
Con Thomas sufriendo de aquel modo, el profesor holandés llegó en cuanto su presencia fue requerida. Wilma lo recibió cordialmente, y no tardó en contarle todo lo relativo a su viaje al castillo de Drácula, y al diario de Thomas. Aquello al catedrático le pareció muy importante, y preguntó si podría llevarse prestado el texto[392], que Wilma había transcrito. Prometió volver al día siguiente y dedicar la noche a leer el diario. Cuando regresó, le dijo a Wilma que el libro valía su peso en oro, pues proyectaba un rayo de luz sobre muchas cosas que hasta entonces habían permanecido ocultas en la oscuridad.
Dijo que Thomas se había quedado tan impactado al ver al hombre en la calle de Londres porque en ese momento había debido activarse algún recuerdo de su estancia con el conde. No obstante, esa vaga reminiscencia le había debido parecer tan ajena (ahora que había olvidado todo lo relacionado con su período en el castillo y ni siquiera recordaba la existencia del diario) que creyó que estaba perdiendo el juicio. Wilma fue entonces a buscar a su marido para que se entrevistase con el profesor.
