Los poderes de la oscuridad
Los poderes de la oscuridad De repente Drácula se estremeció, ¡estaba anocheciendo! Abrió los ojos y se incorporó hasta quedar sentado, y miró, no a Van Helsing, sino directamente a Harker. Con una velocidad de vértigo, saltó del sarcófago y lo atacó, arañándole y cortándole en el pecho. Los ojos de Harker quedaron cegados durante un instante, pero un momento después el conde yacía inerte en el suelo, cubierto por su propia sangre: Van Helsing le había atravesado el corazón con su daga.
Metieron el cadáver en el ataúd de mármol y enseguida advirtieron que empezaban a producirse cambios en él. Al poco dio la impresión de que el cuerpo llevaba muerto varios días, y al cabo de un rato no quedó allí más que un pequeño montón de polvo.