La Cabaña del tío Tom

La Cabaña del tío Tom

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Haley salió deprisa. De pie en la barra, en un rincón de la habitación, se encontraba un hombre musculoso y fornido, de seis pies de altura y complexión corpulenta. Vestía un abrigo de piel de búfalo con la lana hacia fuera, lo que le daba una apariencia tosca y fiera, muy en armonía con el aire de su fisonomía. En la cabeza y el rostro, todos los órganos y líneas, que delataban una violencia brutal y tenaz, estaban en un estado de desarrollo muy avanzado. De hecho, si nuestros lectores fueran capaces de imaginar un buldog hecho hombre paseándose con sombrero y abrigo de hombre, no estarían lejos de visualizar el estilo y la estampa general de su físico. Tenía un compañero de viaje que era, en muchos aspectos, todo lo contrario de él. Era bajo y delgado, ágil y felino de movimientos, con una expresión inquisitiva y fisgona en sus inquietos ojos negros, con los que cada rasgo de su cara parecía afilarse por simpatía; la nariz fina y larga parecía prolongarse como si quisiera penetrar en la naturaleza de todas las cosas; el cabello negro, fino y lacio estaba peinado hacia adelante y todos sus movimientos y gestos expresaban una agudeza seca y precavida. El hombre grande llenó hasta la mitad un gran vaso de licor y se lo tragó sin pronunciar una palabra. El hombre pequeño se puso de puntillas y, ladeando la cabeza primero en una dirección y luego en la otra, tras olisquear pensativo las diferentes botellas, pidió por fin, con voz fina y temblorosa y un aire de gran prudencia, un whisky con hierbabuena. Una vez servido, lo cogió y lo examinó con expresión aguda y complaciente, como un hombre que considera que ha hecho lo correcto y ha dado en el clavo, y se puso a beberlo con sorbos cortos y medidos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker