La Cabaña del tío Tom
La Cabaña del tío Tom Y Eva tampoco se quedaba corta a la hora de devolverle sus amables atenciones. Aunque era una niña, leía maravillosamente; un magnífico oído musical, una imaginación poética y una simpatía instintiva hacia lo grandioso y noble hacían de ella la mejor lectora de la Biblia que Tom hubiera oído jamás. Al principio, leía para complacer a su humilde amigo; pero su propia naturaleza seria pronto empezó a extender sus zarcillos para enredarse en el magnífico libro; y a Eva le encantaba porque despertaba dentro de ella extrañas añoranzas y fuertes emociones incipientes que los niños apasionados e imaginativos gustan de experimentar.