La Cabaña del tĂo Tom
La Cabaña del tĂo Tom âNo conozco ningĂșn camino mĂĄs que a travĂ©s de la tumba âdijo Cassyâ. No existe bestia ni ave que no pueda encontrar un hogar en algĂșn sitio; incluso las serpientes y los caimanes tienen sus lugares para tumbarse a descansar; pero no hay lugar para nosotros. AllĂĄ abajo en los oscuros pantanos, nos darĂĄn caza sus perros y nos encontrarĂĄn. Todo y todos estĂĄn contra nosotros; hasta las bestias se unen contra nosotros. ÂżAdĂłnde podemos ir?
Tom se quedó callado; después de un rato dijo:
âĂl que salvĂł a Daniel en una guarida de leones, Ăl que salva a los niños en la ardiente caldera; Ăl que anduvo sobre las aguas y mandĂł detenerse los vientos, aĂșn vive; y yo tengo fe en que le salvarĂĄ a usted. IntĂ©ntelo y yo rezarĂ© con todas mis fuerzas por usted.
ÂżPor quĂ© extraña ley de la mente una idea mucho tiempo olvidada, pisoteada como si fuera una piedra inĂștil, brilla de repente con una luz nueva, como si fuera un diamante reciĂ©n descubierto?
Muchas veces Cassy habĂa dado vueltas, durante horas, a todos los posibles planes de fuga y los habĂa desechado todos como impracticables e inservibles; pero en ese momento le vino a la mente un plan tan sencillo y factible en todos los detalles que despertĂł una esperanza instantĂĄnea.
âÂĄPadre Tom, lo intentarĂ©! âdijo de pronto.