Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares I. Germánico, hijo de Druso y de Antonia la Menor y padre de Cayo César[1], había sido adoptado por su tío paterno Tiberio. Ejerció la cuestura cinco años antes de alcanzar la edad establecida por la ley y, al concluir ésta, ejerció inmediatamente el consulado[2]. Cuando se anunció la muerte de Augusto, se hallaba junto al ejército de Germania, adonde había sido enviado, y, al rechazar enérgicamente todas las legiones el nombramiento de Tiberio como emperador, ofreciéndole al propio Germánico, en cambio, el poder supremo del estado, reprimió el levantamiento, haciendo gala no sabemos si de un mayor amor filial o de una mayor firmeza de carácter, y, poco después, tras vencer al enemigo, obtuvo los honores del triunfo. Nombrado nuevamente cónsul[3], antes de asumir el cargo fue enviado a restablecer la situación en Oriente. Después de vencer al rey de Armenia, redujo Capadocia a la condición de provincia romana y murió a los treinta y cuatro años de edad a consecuencia de una larga enfermedad, no sin fundadas sospechas de haber sido envenenado[4]. En efecto, además de las manchas lívidas que aparecieron por todo su cuerpo y de la espuma que fluía de su boca, después de ser incinerado se halló entre los huesos su corazón entero e incorrupto; pues se cree que la naturaleza de este órgano es tal que, al impregnarse de un veneno, no puede ser consumido por el fuego.
