Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares X. Acompañó también a su padre durante la campaña de Siria. A su regreso, vivió primero con su madre y, cuando ésta fue desterrada[18], permaneció en la casa de su bisabuela Livia Augusta, cuyo elogio fúnebre pronunció, a su muerte[19], desde la tribuna de los oradores, vestido todavÃa con la toga pretexta. Trasladóse entonces a casa de su abuela Antonia. Cuando tenÃa 19 años de edad, fue llamado a Capri por Tiberio y en un mismo y único dÃa vistió la toga viril y se afeitó la barba[20], pero sin gozar de ninguno de los honores especiales que se habÃan concedido a sus hermanos el dÃa de su inicio en la vida polÃtica[21]. Tentado en Capri por toda clase de intrigas de quienes le incitaban y pretendÃan obligarle a un enfrentamiento, no dio nunca la más mÃnima oportunidad para ello, como si estuviera borrada de su mente la desgracia de los suyos y no hubiese ocurrido nada a ninguno de ellos. Soportaba, además, en silencio y con total disimulo las amarguras que él mismo padecÃa, y se mostraba tan obsequioso con su abuelo y con los que estaban junto a él, que pudo decirse con toda justicia que nunca habÃa existido un mejor servidor ni un peor amo.