Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares Por todos estos hechos, entre otros honores se concedió por decreto a Calígula un escudo de oro que los colegios de sacerdotes deberían llevar al Capitolio, todos los años, en una fecha determinada, acompañados por el Senado y por los jóvenes y vírgenes de las familias nobles, cantando, mediante un armónico himno, las alabanzas de sus virtudes. Se decretó también que el día en que había asumido el Imperio, recibiese el nombre de parilia[31], como prueba evidente de que Roma había sido fundada de nuevo.