Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares IV. Hijo de éste fue Domicio, aquel que más tarde fue de todos conocido al haber sido designado en el testamento de Augusto como comprador de sus esclavos y bienes[4], no menos famoso en su adolescencia por su habilidad como auriga que, luego, por los ornamentos triunfales que obtuvo en la guerra contra Germania. Pero, arrogante, pródigo y cruel, siendo edil, obligó al censor Lucio Planco a cederle el paso en la calle. Durante su pretura y su consulado, hizo aparecer en escena a caballeros y damas romanas para representar un mimo. Ofreció cacerÃas en el circo y en todos los distritos de la ciudad, asà como combates de gladiadores, pero de tal ferocidad, que Augusto, después de llamarle inútilmente la atención en privado, se vio obligado a censurarlo en un edicto.