Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares VI. Nerón nació en Ancio, ocho meses después de la muerte de Tiberio, dieciocho días antes de las calendas de enero[8], justo al nacer el sol, de forma que fue acariciado por sus rayos casi antes que la misma tierra. Aunque, debido a su horóscopo, mucha gente intuyó enseguida numerosos y terribles augurios, también las palabras de su propio padre Domicio fueron un presagio, cuando afirmó, mientras sus amigos le daban los parabienes, que «de él y de Agripina no podía nacer sino un ser detestable y un público peligro». Una prueba palpable de su nefasto futuro se produjo el día de su lustración[9], pues Cayo César[10], al preguntarle su hermana[11] qué nombre quería que se le diese al niño, mirando a su tío Claudio —por quien más adelante, siendo ya emperador, sería adoptado Nerón—, manifestó que le daba el nombre de éste, aunque no hablaba en serio, sino en plan de guasa y para que Agripina lo rechazase despectivamente, porque en aquellos días Claudio era el blanco de todas las burlas de palacio.