Vida de los doce Cesares
Vida de los doce Cesares V. Nació Augusto durante el consulado de Marco Tulio Cicerón y Cayo Antonio, el día 9 antes de las calendas de octubre[7], poco antes de la salida del sol, en la zona del Palatino, junto a «las Cabezas de Vaca», donde tiene ahora un templo, edificado poco después de su muerte. En efecto, como consta en las actas del Senado, cuando C. Letorio, un adolescente de origen patricio, trataba de evitar una pena muy severa por adulterio, además de su edad y linaje, también alegó ante los senadores el hecho de ser propietario y, por así decirlo, guardián del suelo que, al nacer, tocó en primer lugar el divino Augusto y solicitó ser perdonado en virtud de ese dios, de algún modo propio y personal. El Senado decretó entonces que esa parte de la casa fuese consagrada a Augusto.