Escritos subversivos
Escritos subversivos DesearÃa que los directores designados para gobernar este hospital mantuvieran (si tal cosa fuera posible) alguna apariencia de religiosidad y creencia en Dios, porque los que sean admitidos como infieles, ateos, deÃstas y librepensadores incurables —muchos de cuya tribu están sólo enfermos de soberbia y afectación— podrÃan quizá transformarse de a poco en creyentes, si perciben que esa es la costumbre del lugar en que viven.
Aunque no es común para los nativos de Irlanda encontrar ninguna clase de progreso en este reino, yo dejarÃa, en este asunto, el prejuicio nacional enteramente a un lado y pedirÃa, por la reputación de ambos reinos, que un amplio sector del hospital sea preparado especialmente para los irlandeses que por pÃcaros, libidinosos o cazafortunas, aparezcan calificados para la admisión; porque su número serÃa verdaderamente considerable.
PedirÃa también que un padre que se muestre encantado al ver a su hijo transformado en un lechuguino o un petimetre porque ha viajado de Londres a ParÃs, sea enviado junto con el joven caballero al hospital, como viejo tonto, absolutamente incurable.