Escritos subversivos
Escritos subversivos En su tercer capítulo trata de la legitimidad de la mentira política, que deduce de verdaderos y genuinos principios, indagando en los diversos derechos que tienen los hombres a la verdad. Muestra que la gente tiene derecho a la veracidad privada de sus vecinos y a la veracidad económica de la propia familia, y que no debe ser engañada por sus esposas, hijos y sirvientes; pero que no tiene ningún derecho a la verdad política, y que tanto puede pretender que se le diga la verdad en materia de gobierno como ser dueña de feudos y poseer grandes fortunas[36]. Con gran discernimiento, el autor formula las diversas divisiones de la humanidad en este asunto de la verdad, de acuerdo con las respectivas capacidades, dignidades y profesiones y demuestra que los niños no caben en ninguna división, en consecuencia de lo cual raramente se les dice verdad alguna.