Escritos subversivos
Escritos subversivos El otro ejemplo[46] que leí en alguna parte de un autor muy antiguo, es el de un poderoso rey que se entretuvo durante más de treinta años en tomar y perder ciudades, en batir ejércitos y ser batido, en expulsar príncipes de sus dominios, alejar niños de su pan con manteca, devastar, quemar, saquear, acosar, masacrar súbditos y extranjeros, amigos y enemigos, machos y hembras. Está registrado que los filósofos de cada país se hallaban en grave disputa acerca de las causas naturales, morales y políticas de este fenómeno, con el fin de hallarle una solución original. Finalmente, el humor o espíritu que animaba el cerebro del héroe, hallándose en constante circulación, conquistó la región del cuerpo humano tan célebre por producir la Zibeta Occidentalis[47], y concentrándose allí en un tumor, dejó al resto del mundo en paz por aquel tiempo. De tan enorme importancia es el lugar donde se localizan estas emanaciones, y de tan poca importancia el lugar de donde proceden. Los mismos espíritus que en su superior progreso conquistarían un reino, bajando hacia el ano terminan en una fístula.