Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver TenÃa yo mucha gana de conocer el templo principal, y particularmente su torre que pasaba por la más alta del reino. En consecuencia, me llevó un dÃa mi niñera; pero puedo en verdad decir que volvà desencantado, porque la altura no excede de tres mil pies, contando desde el suelo al último chapitel, lo que, dada la diferencia de tamaño entre aquellas gentes y nosotros los europeos, no es motivo de gran asombro, ni llega, en proporción, si no recuerdo mal, a la torre de Salisbury. Mas, para no desprestigiar una nación a la que por toda mi vida me reconoceré obligado en extremo, he de conceder que esta famosa torre, lo que no tiene de altura lo tiene de belleza y solidez, pues los muros son de cerca de cien pies de espesor, y están hechos de piedra tallada -cada una de las cuales tiene unos cuarenta pies en cuadro-, y adornados por todas partes con estatuas de dioses y emperadores, esculpidas en mármol, de más que tamaño natural. Medà un dedo meñique que se le habÃa caÃdo a una de las estatuas y pasaba inadvertido entre un poco de broza, y encontré que tenÃa justamente cuatro pies y una pulgada de longitud. Glumdalclitch lo envolvió en su pañuelo y se lo llevó a casa en el bolsillo, para guardarlo con otras chucherÃas a las que la niña era muy aficionada, como es corriente en los chicos de su edad.