Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Quizá, para el lector, esto pase más bien por una historia europea o inglesa que no de un país tan remoto. Pero debe pararse a meditar que los caprichos de las mujeres no están limitados por frontera ni clima ninguno, y son más uniformes de lo que fácilmente pudiera imaginarse.
En cosa de un mes había hecho yo un regular progreso en el idioma y podía contestar a la mayoría de las preguntas del rey cuando tenía el honor de acompañarle. Su Majestad no mostró nunca la menor curiosidad por enterarse de las leyes, el gobierno, la historia, la religión ni las costumbres de los países en que yo había estado, sino que limitaba sus preguntas al estado de las matemáticas y recibía las noticias que yo le daba con el mayor desprecio e indiferencia, aunque su mosqueador le acariciaba frecuentemente por uno y otro lado.