Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Por medio de este movimiento oblicuo se dirige la isla a las diferentes partes de los dominios de Su Majestad. Para explicar esta forma de su marcha, supongamos que A B representa una línea trazada a través de los dominios de Balnibarbi; c d, el imán, con su extremo repelente d y su extremo atrayente c, y C, la isla. Dejando la piedra en la posición c d, con el extremo repelente hacia abajo, la isla se elevará oblicuamente hacia D. Si al llegar a D se vuelve la piedra sobre su eje, hasta que el extremo atrayente se dirija a E, la isla marchará oblicuamente hacia E, donde, si la piedra se hiciese girar una vez más sobre su eje, hasta colocarla en la dirección E F, con la punta repelente hacia abajo, la isla subirá oblicuamente hacia F, desde donde, dirigiendo hacia G el extremo atrayente, la isla iría a G, y de G a H, volviendo la piedra de modo que su extremo repelente apuntará hacia abajo. Así, cambiando de posición la piedra siempre que es menester, se hace a la isla subir y bajar alternativamente, y por medio de estos ascensos y descensos alternados -la oblicuidad no es considerable- se traslada de un lado a otro de los dominios.