Los Viajes de Gulliver

Los Viajes de Gulliver

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le hablé de que en el reino de Tribnia, llamado por los naturales Langden, donde pasé algún tiempo durante mis viajes, la inmensa mayoría del pueblo está constituída en cierto modo por husmeadores, testigos, espías, delatores, acusadores, cómplices que denuncian los delitos y juradores, con sus varios instrumentos subordinados; y todos ellos, atenidos a la bandera, la conducta y la paga de ministros y diputados suyos. En aquel reino son las conjuras, por regla general, obra de aquellas personas que se proponen dar realce a sus facultades de profundos políticos, prestar nuevo vigor a una administración decrépita, extinguir o distraer el general descontento, llenarse los bolsillos con secuestros y confiscaciones y elevar o hundir el concepto del crédito público, según cumpla mejor a sus intereses particulares. Se conviene y determina primero entre ellos qué persona sospechosa deberá ser acusada de conjura y en seguida se tiene cuidado especial en apoderarse de sus cartas y papeles y encadenar a los criminales. Estos papeles se entregan a una cuadrilla de artistas muy diestros en descubrir significados misteriosos en los vocablos, las sílabas y las cartas. Por ejemplo: pueden descubrir que una bandada de gansos significa un senado; un perro cojo, un invasor; la plaga, un cuerpo de ejército; un milano, un primer ministro; la gota, una alta dignidad eclesiástica; una horca, un secretario de Estado; una criba, una dama de corte; una escoba, una revolución; una ratonera, un empleo; un pozo sin fondo, un tesoro; una sentina, una corte; un gorro y unos cascabeles, un favorito; una caña rota, un tribunal de justicia; un tonel vacío, un general; una llaga supurando, la Administración.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker