Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Pero por lo que hace a los condes, marqueses, duques, etc., no fue tan allá mi escrúpulo, y confieso que no sin placer seguí el rastro de los rasgos particulares que distinguen a ciertas alcurnias desde sus orígenes. Pude descubrir claramente de dónde le viene a tal familia una barbilla pronunciada; por qué tal otra ha abundado en pícaros durante dos generaciones y en necios durante dos más; por qué le aconteció a una tercera perder en entendimiento, y a una cuarta hacerse toda ella petardistas; de dónde lo que dice Polidoro Virgilio de cierta casa: Nec vir fortis, nec femina casta. Y, en fin, de qué modo la crueldad, la mentira y la cobardía han llegado a ser características por las que se distingue a determinadas familias tanto como por su escudo de armas. Y no me asombré, ciertamente, de todo esto cuando vi tal interrupción, de descendencias con pajes, lacayos, ayudas de cámara, cocheros, monteros, violinistas, jugadores, capitanes y rateros.