Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Luego de cambiar nuevos discursos, que yo calculé referirse a mÃ, los dos amigos se despidieron con el mismo cumplimiento de chocar los cascos, y el rucio me hizo señas de que marchase delante de él, lo que juzgué prudente hacer en tanto que encontraba un más conveniente director. Se me ocurrió aflojar el paso, y él me gritó: Hhuun, hhuun; adiviné el sentido, y dile a entender como pude que estaba cansado y no podÃa andar más de prisa, con lo cual se paró un rato para dejarme descansar.