Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Asimismo mencionó mi amo otra cualidad que sus criados habían descubierto en muchos yahoos y que a él le parecía inexplicable. Dijo que a veces le entraba a un yahoo la manía de meterse en un rincón, tumbarse y aullar y gruñir y apartar a coces todo lo que se le acercaba, sin pedir comida ni agua, aunque era joven y estaba gordo. Los criados no podían imaginar qué mal le atormentaba, y el único remedio que habían encontrado era hacerle trabajar duramente, con lo cual se restablecía de manera infalible. A esto guardé silencio, llevado de mi parcialidad por mi especie; no obstante, pude descubrir en aquello las verdaderas semillas del spleen, que sólo hace presa en los holgazanes, los regalones y los ricos, cuya cura yo tomaría con gusto a mi cargo si se los obligase a seguir el antedicho régimen.