Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Como estos nobles houyhnhnms están dotados por la Naturaleza con una disposición general para todas las virtudes, no tienen idea ni concepción de lo que es el mal en los seres racionales; así, su principal máxima es cultivar la razón y dejarse gobernar enteramente por ella. Pero tampoco la razón constituye para ellos una cuestión problemática, como entre nosotros, que permite argüir acertadamente en pro y en contra de un asunto, sino que los fuerza a inmediato convencimiento, como necesariamente ha de suceder siempre que no se encuentre mezclada con la pasión y el interés u obscurecida o descolorida por ellos. Recuerdo que tropecé con gran dificultad para hacer que mi amo comprendiese el sentido de la palabra «opinión», y cómo un punto podía ser disputable; pues decía él que la razón nos lleva exclusivamente a afirmar o negar cuando estamos ciertos, y más allá de nuestro conocimiento no podemos hacer lo uno ni lo otro. De este modo, las controversias, las pendencias, las disputas y la terquedad sobre preposiciones falsas o dudosas son males desconocidos para los houyhnhnms. Igualmente, cuando le explicaba yo nuestros varios sistemas de filosofía natural, solía burlarse de que una criatura que se atribuía uso de razón se valuase a sí misma por el conocimiento de las suposiciones de otros pueblos a propósito de cosas en las cuales este conocimiento, caso de existir, no serviría para nada; por donde resultaba enteramente conforme con los juicios de Sócrates, según Platón lo refiere; comparación que hago como el más alto honor que puedo rendir a aquel príncipe de los filósofos; a menudo he reflexionado en la destrucción que semejante doctrina causaría en las bibliotecas de Europa, y cuántas de las sendas que conducen a la fama quedarían entonces cortadas en el mundo erudito.