Los Viajes de Gulliver
Los Viajes de Gulliver Estas consideraciones me movieron a apresurar mi marcha algo más de lo que yo tenÃa pensado; a lo que la corte, impaciente por verme partir, contribuyó con gran diligencia. Se dedicaron quinientos obreros a hacer dos velas para mi bote, según instrucciones mÃas, disponiendo en trece dobleces el más fuerte de sus lienzos. Pasé grandes trabajos para hacer cuerdas y cables, trenzando diez, veinte o treinta de los más fuertes de los suyos. Una gran piedra que vine a hallar después de larga busca por la playa me sirvió de ancla. Me dieron el sebo de trescientas vacas para engrasar el bote y para otros usos. Pasé trabajos increÃbles para cortar algunos de los mayores árboles de construcción con que hacerme remos y mástiles, tarea en que me auxiliaron mucho los armadores de Su Majestad, ayudándome a alisarlos una vez que yo habÃa hecho el trabajo más duro.