La Cosecha
La Cosecha ¡Noche! ¡Noche tenebrosa! ¡Conviérteme en tu poeta! PermÃteme entonar las canciones de aquellos que, durante siglos, reposaron en el silencio de tu sombra. PermÃteme subir a tu carroza sin ruedas para vagar silencioso de un mundo a otro mundo... ¡Noche! ¡Reina en la morada del tiempo, tan divina en tu oscuridad!
Afanaso y mudo he penetrado en tú morada y vagado por las estancias, sin lámpara, interrogándote. ¿Cuántos corazones, que la mano del desconocido armó con la flecha de la alegrÃa, han prorrumpido en cánticos sacudiendo tu sombra hasta los cimientos?...
¡Noche! ¡Conviérteme, noche, en el poeta de las almas vigilantes que, a. la luz de las estrellas, contemplan el tesoro que, inesperadamente hallaron! ¡Que sea yo, noche tenebrosa, el poeta de tu silencio insondable!
