La Cosecha
La Cosecha Satanás, sentado junto al Ganges, desgranaba su rosario cuando se le aproximó un astroso BramÃn, suplicándole "¡Una caridad para este pobrecito!".
" He dado cuanto tenÃa -le repuso Satanás-: Lo único que me queda es mi platillo".
"Siva, Nuestro Señor, me visitó en sueños, diciéndome que viniera", insistió el BramÃn.
Satanás, entonces, recordó que entre los guijarros de la ribera habÃa ocultado una piedra preciosa.
De manera que le dijo al pordiosero dónde estaba y éste no tardó en hallarla, sentándose luego en el suelo y entregándose a la meditación, hasta que el sol se ocultó bajo los árboles y los pastores retornaron a los hogares con sus ganados.
Entonces se levantó y aproximándose con cautela a Satanás, le dijo: "Maestro... lo que quiero es un pedacito de esa riqueza que nos hace desdeñar todos los bienes del mundo...".
Y arrojó la piedra preciosa al rÃo.
