La Cosecha
La Cosecha Alegre fue como ninguna otra la sonrisa de mi corazón cuando, harapiento, lo arrojaste a mendigar al camino.
De puerta en puerta fue mi corazón, y cada vez que su platillo estuvo colmado, lo robaron.
Al declinar el día, fatigado, llegó mi corazón al portal de tu palacio y, como en otras partes, presentó implorante su platillo.
Y tú, saliendo, le tendiste la mano y arrastrándolo hacia adentro, lo sentaste a tu vera en el trono.
