La Cosecha
La Cosecha El siervo, dijo al rey: "Mi señor, Narottam, el santo, jamás se digna visitar tu templo. En cambio, si salieras al camino lo verías colmado de gente, cual enjambre de abejas en torno del blanco loto, deseosa de escuchar las alabanzas que a Dios entona. ¡Por eso, mi rey, tu templo se encuentra vacío y sin servidores el áureo recipiente de la miel!".
Mortificado y herido en su corazón, el rey salió al camino donde Narottam oraba sentado en la yerba, y le dijo: 'Padre, ¿por qué te sientas en el polvo del camino y no acudes a mi templo para predicar el amor a Dios bajo su cúpula de oro?".
Narottam, dijo: "Dios no está en tu templo".
Ceñudo, el rey replicó: " ¿Acaso ignoras que en su construcción gasté veinte millones y que su consagración se realizó con las más magníficas ceremonias?".
