La Cosecha
La Cosecha Cuando el camino me fatiga y me tortura la sed del día ardiente; cuando entristecen mi vida el aspecto del crepúsculo. Amado mío, no te suplico que me hables, sino que sélo me toques con tu mano.
Los tesoros que no te di agobian aún más mi corazón. Saca de la noche tu mano, déjame tenerla entre las mías, colmarla y guardarla. ¡Deja que la simia en el vacío cada vez más grande de mi corazón!
