La Cosecha
La Cosecha En el capullo, el perfume suspira: "¡Ay! Huye la primavera y yo estoy aún encerrada entre estas hojas.
“¡Aguarda, perfume, aguarda! Estallará tú cárcel, será flor tu capullo; y, muerto en lo mejor de tu vida, seguirás viviendo la eterna primavera".
Ahogándose, dentro del capullo, el perfume suspira: "¡Ay! ¡Pasan las horas y ya no sé lo que anhelo ni, dónde iré!"
"¡Aguarda, sutil perfume! La brisa primaveral ya te ha escuchado... Antes de que muera el dÃa, conocerás tu deseo".
Desesperado, clama el perfume contra su incierto porvenir: "¡Ay! ¿Quién me ha dado esta vida sin motivo? ¿Quién me dirá lo qué seré?'
"Aguarda, desdichado perfume... Ya llega la aurora. Tu vida se confundirá con la vida toda, y has de conocer, al fin para qué has nacido.
Es una niña, señor... Corretea y juega por tu palacio, y, en su inocencia, creo que también tú eres un juguete. No se cuida en despeinarse ni que sus vestidos queden sucios.
Si le hablas, duérmese sin contestar y pierde las flores que le regalas por la mañana. Al estallar la tormenta, luego, de cubrirse el cielo de negros nubarrones, abandona sus muñecas y acude a ti, temblorosa, aferrándose de tus vestidos.
