La Cosecha
La Cosecha Repentinamente, el vientecillo de la madrugada abrió aquella ventana de mi corazón que mira hacia el tuyo. Entonces vi, maravillado, que el nombre que tú me das estaba escrito con flores p hojas abrileñas, Y, en silencio, continué sentado.
El viento arrebató la cortina que se paraba mis canciones de las tuyas. De pronto vi que la luz matinal resplandecía en mis canciones no cantadas. Y pensando que las aprendería a tus pies, seguí sentado, en silencio.
