La Cosecha
La Cosecha TÃmidamente, antes me inclinaba ante la sombra dé lo seguro. Ahora, cuando la marea de la alegrÃa me levanta sobre sus crestas, mi corazón se agarra a las rocas ásperas del dolor.
Antes, resignado y solitario, me arrinconaba en la parte más sombrÃa de mi casa, porque la consideraba indigna de albergar a cualquiera que llegaba. Ahora, abiertas sus puertas de par en par por la AlegrÃa impetuosa, reconozco que en mi hogar hay sitio para Ti y para todos cuantos llegan.
Antaño, receloso, remilgado, andaba en puntillas. Hoy, luego que el torbellino de la alegrÃa me echó por tierra, rÃo a carcajadas, y a tus pies, como un niño, me revuelco en el polvo.
