El estado judÃo
El estado judÃo Ningún pueblo ha merecido tantas apreciaciones erróneas como los judÃos. Nos sentimos tan oprimidos y desanimados por nuestros sufrimientos históricos que hasta los repetimos maquinalmente y les prestamos fe. Una de las falsas afirmaciones es la afición desmedida de los judÃos al comercio. Ahora bien: sabido es que, donde podemos participar en el creciente movimiento de clases, nos alejamos prestamente del comercio. La mayorÃa de los comerciantes judÃos hace estudiar a sus hijos. De ello proviene, sin duda, la pretendida judaización de los oficios cultos. Pero tampoco en las clases de nivel económico inferior, nuestra afición al comercio es tan grande como se supone. En los paÃses del este de Europa hay grandes masas de judÃos que no se dedican al comercio y no se arredran ante los trabajos pesados. La Society of Jews se hallará en situación de preparar una estadÃstica cientÃficamente exacta de nuestras fuerzas humanas. Las nuevas tareas que les esperan y las nuevas perspectivas que se abren ante ellos, en el nuevo paÃs, satisfarán a los actuales trabajadores manuales y harán que muchos de los pequeños comerciantes, se transformen en buenos trabajadores manuales. Un buhonero que atraviesa la campaña, con el pesado fardo a cuestas, no se siente tan dichoso como suponen sus perseguidores. Estableciendo la jornada de siete horas, todos esos hombres podrán convertirse en obreros. Por lo demás, la Society of Jews se ocupará, desde un principio, de educarlos para que sean obreros. El judÃo es económico, fértil en recursos y posee un fuerte sentimiento de la familia. Hombres semejantes se adaptan a cualquier actividad, y bastará hacer improductivo el comercio en pequeña escala, para apartar de él aun a los buhoneros. Para ellos servirán, por ejemplo, la protección a las grandes casas de comercio en las que se consigue de todo. Estas tiendas, en las que se encuentra de todo, ahogan ya hoy, en las grandes ciudades, el comercio en pequeña escala. En una nueva cultura, impedirán decididamente el surgimiento de tal comercio. El establecimiento de estas grandes casas harÃa habitable el paÃs, en forma inmediata aun a las personas de gusto refinado.
