El estado judío
El estado judío El primer objetivo, como ya se ha dicho, es alcanzar la soberanía, asegurada por el derecho internacional, de un territorio que sea suficiente para satisfacer nuestras justas necesidades.
¿Qué ha de suceder después?
Cuando los pueblos migraban, en tiempos históricos, lo hacían llevados, arrastrados, arrojados por el azar cósmico. Como nubes de langostas descendían en su marcha inconsciente, en cualquier parte. En los tiempos antiguos no se conocía, por cierto, la tierra.
La nueva emigración judía tiene que llevarse a cabo según principios científicos.
Hace unos cuarenta años, la busca del oro se efectuaba de una manera maravillosamente simple. ¡Qué de aventuras sucedían en California! Como consecuencia de un rumor, acudían los “desesperados” de todo el mundo, robaban la tierra, se robaban mutuamente el oro y lo perdían luego en el juego como los ladrones. ¿Y hoy? Considérese la busca de oro en Transvaal. No son vagabundos sentimentales los que dirigen la industria del oro, sino geólogos e ingenieros sensatos. Ingeniosas máquinas separan el oro de los minerales conocidos. Poca cosa se deja al azar.
De igual manera se debe explorar el nuevo país de los judíos y tomar posesión del mismo con todos los recursos modernos.
