El estado judÃo
El estado judÃo Las emigraciones judÃas, a que aludo, no pueden provocar crisis económicas. Tales crisis, que tendrÃan que originarse en todas partes como consecuencia de la persecución de los judÃos, se evitarán con la realización de este esbozo. Se iniciarÃa un gran perÃodo de bienestar en los actuales paÃses antisemitas. Como ya lo he dicho repetidas veces, tendrá lugar una migración interna de los ciudadanos cristianos hasta las posiciones evacuadas por los judÃos, lentamente y ateniéndose a un plan estricto. Si no se reducen a contrariarnos sino a ayudarnos, el movimiento será de provecho en todas partes. Es torpe suponer y de eso hay que liberarse, que la emigración de muchos judÃos provocarÃa el empobrecimiento de otros tantos. Una cosa es la emigración como consecuencia de las persecuciones, durante la que se arruinan propiedades, como en la confusión de una guerra; y otra cosa es la emigración pacÃfica y voluntaria de colonos, en la que todo puede llevarse a cabo respetando los derechos adquiridos, con toda legitimidad, libre y abiertamente, a la luz del dÃa, a la vista de las autoridades, bajo el control de la opinión pública. Con el movimiento judÃo cesarÃa la emigración de los proletarios cristianos a otros paÃses.