El estado judío
El estado judío El vulgo carece de comprensión histórica y no puede tenerla. No sabe que los pecados de la Edad Media recaen actualmente sobre los pueblos europeos. Somos lo que de nosotros se hizo en los guetos. Hemos logrado, sin duda, una superioridad en los negocios, porque en la Edad Media se nos empujó a ello. Se nos vuelve a obligar a dedicarnos a los negocios, que ahora se llama Bolsa, al excluirnos de todas las demás profesiones. Pero el hallarnos en la Bolsa abre, para nosotros, una nueva fuente de desprecio. A esto se añade que producimos, sin cesar, intelectuales medios, que no tienen salida y por eso constituyen un peligro idéntico al de la riqueza creciente. Los judíos cultos y sin bienes se adhieren todos al socialismo. La batalla social debe ser librada pero, en todos los casos, sobre nuestras espaldas, porque nosotros nos hallamos en los puntos más expuestos, tanto en el campo capitalista como en el socialista.
Los ingeniosos medios que se han empleado, hasta ahora, para hacer desaparecer la situación aflictiva de los judíos fueron o insignificantes, como en el caso de las diferentes colonizaciones, o concebidos erróneamente, como las tentativas de hacer, de los judíos, agricultores en su patria actual.
¿Qué se consigue con llevar unos miles de judíos a otra región?
