El estado judío
El estado judío No hablamos ahora de causas sentimentales, viejos prejuicios y limitaciones, sino de las causas políticas y económicas. No hay que confundir el actual antisemitismo con el odio religioso dispensado a los judíos en otros tiempos, aunque éste tenga, aún hoy, en ciertos países, un tinte de confesionario. El rasgo saliente del movimiento en contra los judíos es hoy muy distinto. En los países donde prima el antisemitismo, éste es consecuencia de la emancipación de los judíos. Cuando los pueblos cultos notaron la inhumanidad de las leyes de excepción y nos dejaron en libertad, la liberación vino demasiado tarde. No era posible emanciparnos legalmente en los lugares en que morábamos. En el gueto nos habíamos vuelto, de manera notable, un pueblo de burgueses y aparecíamos en competencia terrible con la burguesía.
Quedamos súbitamente, después de la emancipación, en el círculo de la burguesía y allí teníamos que soportar una doble presión, por dentro y por fuera. La burguesía cristiana, ciertamente, no tendría reparos en inmolarnos en aras del socialismo; claro que esto no remediará la situación.
