El estado judÃo
El estado judÃo Toda esta ganancia enorme, proveniente de la especulación con las tierras, ha de ser para la Company, que tiene que percibir honorarios ilimitados por el riesgo que corre, como cualquier empresario particular. Cuando hay riesgo en una empresa, las ganancias han de ser retribuidas magnánimamente al que lo corre. Pero sólo ha de admitirse en tales casos; la moralidad financiera entraña correlación entre riesgo y recompensa.
La Company trocará, pues, casas y propiedades; ella debe ganar y ganará en los terrenos. Esto resulta claro para todo aquel que haya observado, en alguna parte y en algún tiempo, el alza de los precios de los terrenos debida a la urbanización de los mismos. Donde mejor se puede observar es en las hijuelas de la ciudad y del campo. Extensiones abandonadas suben de valor gracias a su vecindad con una zona culta. Una especulación con terrenos, genial en su sencillez, fue la del ensanche de la ciudad de ParÃs, quienes no construyeron los nuevos edificios junto a las últimas casas de la ciudad, sino que compraron los terrenos situados en el lÃmite de la misma y empezaron a edificar en el borde exterior. Debido a esta manera de edificar, contraria al orden natural, subió el valor de los terrenos con rapidez pasmosa y, cuando la zona marginal estuvo lista, en vez de construir de nuevo las últimas casas, edificaron solamente en medio de la ciudad, por consiguiente, en terrenos de más valor.
