El estado judÃo
El estado judÃo El principio consiste en dar labour a todos los unskilled necesitados, un trabajo fácil y que no requiere aprendizaje como, por ejemplo, hacer astillas, producción de margotins, con los que se enciende el fuego del hogar en las casas parisienses. Es un trabajo que realizan presos que no han cometido un delito, vale decir, honesto. Nadie ha de recurrir ya más al delito impulsado por la necesidad, si es que quiere trabajar. No tiene que haber más suicidios por hambre. Estos son, además, las peores lacras de una cultura en la que, de la mesa de los ricos, se arrojan golosinas a los perros.
La asistencia por medio del trabajo proporciona, pues, ocupación a todos. ¿Venderá también los productos? No. O sólo en cantidades mÃnimas. Aquà está el defecto de la organización existente. Esta forma de asistencia trabaja siempre con pérdida. Está concebida, sin duda, para perder. Es, en verdad, una institución de beneficencia. El beneficio está aquà en la diferencia entre el costo de la producción y el precio alcanzado en la venta. En vez de darle dos sueldos al mendigo, le proporciona trabajo en el que ella pierde dos sueldos. Pero el mendigo andrajoso, que se ha convertido en obrero honesto, gana un franco y cincuenta céntimos. ¡Por diez céntimos, ciento cincuenta! Esto significa hacer quince veces mayor el beneficio, que ya no humilla. Esto significa hacer de un billón quince billones.