El estado judÃo
El estado judÃo La clase media será arrastrada, sin quererlo, por el movimiento. Unos ya tienen a sus hijos en el nuevo paÃs, en calidad de empleados de la Society o de la Company. Abogados, médicos, técnicos de todas las especialidades, comerciantes jóvenes, todos los judÃos que quieren hacerse de una posición y que ahora, debido a la presión que pesa sobre ellos en sus respectivos paÃses, se dirigen a otras partes del mundo para ganarse la vida por medio de su trabajo, todos ellos se reunirán en la tierra henchida de esperanzas. Otros, han casado a sus hijos con gentes de altas miras. Luego, algunos de nuestros jóvenes harán venir a sus esposas, otros a sus padres y hermanos. En la cultura nueva, la gente se casa joven. Esto no puede resultar sino beneficioso para la moralidad general y obtendremos descendientes fuertes, no enclenques, frutos de matrimonios tardÃos, cuyos contrayentes han gastado previamente sus fuerzas en la lucha por la vida. En la burguesÃa, cada inmigrante trae a otros tras de sÃ. Va de suyo que a los más animosos, pertenece lo mejor del nuevo mundo. Ahora bien, parece, con todo, que en esto estribará la máxima dificultad del plan.
