El estado judÃo
El estado judÃo No creo que hayamos de esforzarnos, en demasÃa, para impulsar al movimiento. Los antisemitas ya lo hacen por nosotros. No tienen más que obrar, como hasta el presente, y el deseo de emigrar nacerá en los judÃos que todavÃa no lo quieren y se intensificará en los que ya existe. Si los judÃos permanecen actualmente en los paÃses antisemitas, ello se debe principalmente a que, hasta los que carecen de cultura histórica, saben que nunca, a través de los siglos, nos ayudaron efectivamente los innumerables cambios de lugar. Si hubiera actualmente un paÃs donde los judÃos fueran bien recibidos y se les brindara menos ventajas que las que les garantizará el Estado JudÃo, una vez creado, no tardarÃa en surgir un fuerte movimiento emigratorio hacia aquél paÃs. Los más pobres, que nada tienen que perder, se arrastrarÃan hasta allÃ. Mas afirmo, y cada uno sabrá seguramente por sà mismo si es verdad, que el deseo de emigrar debido a la presión que sobre nosotros pesa, existe hasta en nuestras clases acomodadas. Ahora bien: para la fundación del Estado bastarÃan los más pobres; sÃ, son ellos, sin duda, el material humano más apropiado para la ocupación del paÃs, porque para las grandes empresas hay que estar un poco desesperado.
