Ana Karenina
Ana Karenina Daria Alejandrovna tomó el té en la misma casa de Sviajsky donde Levin se detenía durante sus viajes. Charló con las mujeres, los niños y el viejo sobre el conde Vronsky, de quien el viejo hizo grandes elogios.
A las diez de la mañana continuó su viaje.