Ana Karenina

Ana Karenina

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

–¿Terminaste ya? –preguntó a Esteban Arkadievich al encontrarle arriba–. ¿Quieres cenar?

–No me niego. Se me ha despertado en este pueblo un apetito fenomenal. ¿Por qué no has invitado a Riabinin?

–¡Que se vaya al diablo!

–¡Le tratas de un modo! –dijo Oblonsky–. Ni le has dado la mano. ¿Por qué haces eso?

–Porque no doy la mano a mis criados y, sin embargo, valen cien veces más que él.

–Eres, decididamente, un retrógrado. ¿Y la confraternidad de clases? –preguntó Oblonsky.

–Quien desee confraternizar, que lo haga cuanto quiera. A mí lo que me asquea, me asquea.

–Eres un reaccionario cerril.

–Te aseguro que no he pensado nunca en lo que soy. Soy Constantino Levin y nada más.

–Y un Constantino Levin malhumorado –comentó, riendo, Esteban Arkadievich.

–¡Sí: estoy de mal humor! ¿Y sabes por qué? Permíteme que te lo diga: por esa estúpida venta que has hecho.

Esteban Arkadievich arrugó las cejas con benevolencia, como hombre a quien acusan y ofenden injustamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker