Ana Karenina
Ana Karenina
Eran en total diecisiete los oficiales que intervenÃan en la carrera de obstáculos, la cual se celebraba sobre una enorme elipse de cuatro verstas de longitud.
En aquella elipse habÃa nueve obstáculos: un arroyo, una valla de dos arquinas de alto ante la tribuna, una zanja seca, otra con agua, un montÃculo de elevada pendiente y un obstáculo de doble salto, consistente en na valla cubierta de ramaje seco tras la cual habÃa una zanja, invisible para el caballo, que debÃa saltar, valla y zanja de una vez, so pena de matarse. Aquél era el obstáculo más peligroso.
HabÃa dos zanjas más, una con agua y otra sin ella. La meta estaba ante la tribuna.
La carrera no comenzaba en la elipse, sino a unos cien sajens de ella, a un lado. Ya en aquel trayecto se encontraba el primer obstáculo: una valla seguida de un arroyo que los jinetes podÃan, según quisieran, saltar o vadear.
Por tres veces se alinearon los jinetes, pero siempre se adelantaba algún caballo y era preciso volver a empezar.
El juez de partida, coronel Sestrin, empezaba ya a irritarse.
Al fin, a la cuarta vez, dio la señal y los caballos salieron disparados.
