Cuentos populares
Cuentos populares —Por mucho que me esmere, nunca podrá hacerlo de modo que comprendan ustedes cómo era. Lo que voy a contarles ocurrió entre los años 1840 y 1850. En aquella época, yo era estudiante de una universidad de provincia. No sé si eso estaba bien o mal; pero el caso es que, por aquel entonces, los estudiantes no tenÃan cÃrculos ni teorÃa polÃtica alguna. Éramos jóvenes y vivÃamos como le es propio a la juventud: estudiábamos y nos divertÃamos. Yo era un muchacho alegre y vivaracho y, además, tenÃa dinero. PoseÃa un magnÃfico caballo, paseaba en trineo con las muchachas —aún no estaba de moda patinar—, me divertÃa con mis camaradas y bebÃa champaña. Si no habÃa dinero, no bebÃamos nada; pero no como ahora, que se debe vodka. Las veladas y los bailes constituÃan mi mayor placer. Bailaba perfectamente y era un hombre bien parecido.
—No se haga el modesto —lo interrumpió una dama, que estaba entre nosotros—. Hemos visto su fotografÃa de aquella época. No es que estuviera bastante bien; era un hombre muy guapo.