Cuentos populares
Cuentos populares El hermoso edificio, de cinco pisos, del hotel Schweizerhof ha sido construido hace poco en la misma orilla del lago, en el lugar en que había antiguamente un sinuoso puente de madera, cubierto con capillas a ambos extremos e imágenes en los cabríos. Ahora, gracias a la gran afluencia de ingleses, a sus necesidades, a sus gustos y a su dinero, han derriba el antiguo puente, construyendo en su lugar un muelle de piedra, derecho como una estaca, y casas de cinco pisos rectas y cuadrangulares. Delante de cada casa se han plantado dos hileras de tilos con sus rodrigones; y entre éstas se han colocado, según costumbre, algunos bancos verdes. Es la rambla por la que pasean damas y caballeros ingleses; las primeras, con sombrero de paja suiza, los segundos, con trajes cómodos y prácticos, satisfechos de su obra. Tal ves estos muelles, estas casas, estos tilos y estos ingleses estén muy bien en algún lugar, pero no aquí, en medio de esta extraña naturaleza, tan majestuosa, armoniosa y suave.
Cuando subí a mi habitación y abrí la ventana, quedé deslumbrado por la belleza del lago, de las montañas y del cielo. Me invadió una inquietud interna y la necesidad de expresar de alguna manera el sentimiento que invadía mi alma. En aquel momento, sentí deseos de estrechar a alguien en mis brazos, de hacerle cosquillas, de pellizcarle, en una palabra; de hacer algo extraordinario.