Cuentos populares
Cuentos populares ¡Qué desdichado y lastimoso es el ser humano, con su necesidad de decisiones positivas, arrojado en medio de ese infinito océano, siempre en movimiento, del bien y del mal, de hechos, de argumentos y contradicciones! Los hombres luchan durante siglos enteros para separar el bien del mal. Pasan siglos; y ponga lo que ponga una inteligencia imparcial en los platillos de la balanza del bien y del mal, éstos no oscilan, puesto que hay tanto bien como mal en cada uno. ¡Si, al menos, el hombre aprendiera a no pensar ni juzgar de un modo absoluto y positivo, a no responder a las preguntas que se le dan tan sólo para que sigan siendo siempre preguntas! ¡Si, al menos, el hombre aprendiera a no pensar ni juzgar de un modo absoluto y positivo, a no responder a las preguntas que se le dan tan sólo para que sigan siendo siempre preguntas! ¡Si al menos comprendiera que toda idea es, a la vez, falsa y verdadera! Es falsa, por su unilateralidad, por la imposibilidad, para el hombre, de abarcar toda la verdad; y es verdadera por la manifestación de una parte de las aspiraciones humanas. Se han hecho divisiones en este infinito caos, en perpetuo movimiento, del bien y del mal; se han trazado líneas imaginarias sobre este mar; y se cree que será así como ha de dividirse. ¡Como si no existiera una infinidad de otras subdivisiones, hechas desde otro punto de vista, en otra dimensión! Cierto es que las nuevas subdivisiones son obra de siglos; pero ya han pasado y pasarán millones de siglos. La civilización es el bien; la barbarie, el mal; la libertad, el bien; la esclavitud, el mal. Ese conocimiento imaginario destruye la necesidad instintiva, la mejor, la primordial del bien en la naturaleza humana. ¿Quién puede definir la libertad, el despotismo, la civilización y la barbarie? ¿Dónde están los límites de lo uno y de lo otro? ¿Qué alma posee una medida del bien y del mal, tan inquebrantable como para poder medir los hechos complejos que están sucediendo? ¿Quién tiene una inteligencia tan poderosa que pueda abarcar, aunque sea en el inmóvil pasado, todos los acontecimientos y sopesarlos? ¿Quién ha visto un Estado en el que no coexistan el bien y el mal? ¿Cómo puedo saber que veo más bien que mal, por ejemplo, por no hallarme en el punto de mira verdadero? ¿Quién es capaz de desligarse por completo de la vida, por medio de la inteligencia, aunque no sea más que un momento, para contemplarla desde arriba, independientemente?