Cuentos populares
Cuentos populares —Amigos mÃos, me encuentro aquà sin haber cometido ningún delito. Un dÃa desaté el caballo de un trineo y me acusaron de haberlo robado. Expliqué que habÃa hecho aquello porque tenÃa prisa en llegar a determinado lugar. Además, el cochero era amigo mÃo. No creÃa haber hecho nada malo sin embargo, me acusaron de robo. En cambio, las autoridades no saben dónde ni cuándo robé de verdad. Hace tiempo cometà un delito, por el que hubiera debido haber estado aquÃ. Pero ahora me han condenado injustamente.
—¿De dónde eres? —preguntó uno de los prisioneros.
—De la ciudad de Vladimir. Me dedicaba al comercio. Me llamo Makar Semionovich.
Aksenov preguntó levantando la cabeza:
—¿Has oÃdo hablar allà de los Aksenov?
—¡Claro que sÃ! Es una familia acomodada, a pesar de que el padre está en Siberia. Debe ser un pecador como nosotros. Y tú, abuelo. ¿Por qué estás aquÃ?
A Aksenov no le gustaba hablar de su desgracia.
—Hace veinte años que estoy en Siberia a causa de mis pecados —dijo suspirando.
—¿Qué delito has cometido? —preguntó Makar Semionovich.
—Si estoy aquÃ, será que lo merezco —exclamó Aksenov, poniendo fin a la conversación.